24 julio 2006

MANIFIESTO POR LA CREACION DE UNA CIUDAD PARA TODOS

Nos dirigimos al desinformado ciudadano común, a través de esta voz de alerta para que defienda su calidad de vida que se verá gravemente amenazada.
Nos dirigimos a los angustiados vecinos, que ven atónitos como su barrio, en que eligieron construir sus hogares, se deteriora irremediablemente.
Nos dirigimos a los desconcertados estudiantes de arquitectura, que en cantidades descontroladas son lanzados a competir por un mezquino ejercicio profesional que no satisface su vocación de creadores.
Nos dirigimos a los descorazonados arquitectos, que aún piensan que su rol es crear una ciudad para los hombres y no ser serviles instrumentos de los especuladores urbanos.
Nos dirigimos a los arrinconados constructores, de otrora nobles edificaciones, que ven desaparecer su antiguo y respetado oficio de hacedores de ciudad.
Nos dirigimos a los ilustrados empresarios, que entienden que el éxito de sus negocios inmobiliarios depende de la sustentabilidad de la ciudad en que actúan.
Nos dirigimos a las desprevenidas Universidades del país, por considerar de su responsabilidad la defensa de saberes que deben ser materia de estudios superiores.
Nos dirigimos a los solitarios políticos, leales a su función de ser mandantes en el irrenunciable gobierno de la ciudad para todos, que ven cada día más desprestigiada su misión de servidores públicos.
Nos dirigimos a la agobiada Prensa y periodistas, para que se informen e informen a su vez al público con amplia cobertura, profundidad y altura de miras sobre los acontecimientos que nos preocupan.
Denunciamos la aparente ingenuidad de creer que la ciudad puede construirse sin la planificación y regulación de un gobierno representativo que formule un proyecto para cumplir con las aspiraciones de sus mandantes. Si la ciudad no la planifica el estado, la planifican los grupos de intereses privados que concentran el poder de la arrolladora tecnología moderna. El libre juego de equilibrados y pequeños grupos de intereses es hoy una quimera. La gran concentración del poder es ahora la regla y ella sólo puede ser contrarrestada por la acción participativa de la comunidad toda.
Rechazamos los proyectos de modificación a la Ley y Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, así como la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades por contener, a pesar de algunos avances, gravísimas disposiciones sobre el ya disminuido rol planificador urbano y territorial de los organismos oficiales.
Alertamos a los vecinos que las normas urbanas que protegen su entorno, a futuro, podrán ser negociadas entre inversionistas inmobiliarios. Las alturas de edificación del predio vecino al de sus casas podrá decidirlas privadamente otros, sin su conocimiento y participación (L.G.U. y C. Arts. 43º c., 60º bis y 110º).
Alertamos a los compradores de cualquier tipo de edificio que las nuevas leyes en tramitación limitan a sólo diez años las responsabilidad del gestor inmobiliario sobre la resistencia estructural, convirtiendo los bienes inmuebles en objetos desechables (L.G.U. y C. Arts. 18º a. y 20º incisos 3 y sig.)
Alertamos a los estudiantes de arquitectura que los campos específicos de la disciplina que están estudiando podrán ser copados por personas sin las exigencias de capacitación impuestas a ellos;
encontrándose al egresar con una competencia, no sólo innumerable, sino también desleal (L.O.G. de M. Art.18ºc.).
Alertamos a los arquitectos, ingenuamente seducidos por las facilidades otorgadas a las sofisticadas o grandes operaciones inmobiliarias, que la eliminación de los controles que garantizan a largo plazo el bien común, para privilegiar en cambio la rentabilidad a corto plazo del inversionista, terminará haciendo prescindible sus hoy tan preciadas habilidades (L.G.U. y C. Art. 20º y 22º incisos 2 y 3).
Alertamos a los diversos profesionales del área edificatoria que la falta de reglas y estándares claros se transformará en una avalancha de juicios y controles posteriores, como ya está ocurriendo con las emanaciones de gas, lo que desacreditara y hará caótica la actividad del sector construcción. (L.G.U. y C.
Arts. 20 º, 22º incisos 2 y 3 y 116º bis).
Alertamos a los políticos y legisladores desprevenidos que, debido el recargo de su labor y la falta de asesorías en materias especializadas, están siendo sobrepasados por algunos grupos de poder que se han dado la tarea de desregular la construcción de la ciudad en su beneficio, desacreditando y desaprovechando la larga experiencia estatal en estas materias (Arts. citados).
Interpelamos al Poder Legislativo para que revise, vete, rechace o apruebe, después de detenidos análisis, estas leyes tan importantes para el país.
Interpelamos al Poder Judicial para que comprometa su acción en amparo del bien común y los derechos constitucionales de todos los chilenos.
Interpelamos al Poder Ejecutivo para que escuche y enmiende los grandes y graves errores que afectarán la sana convivencia nacional.
Por que no aceptamos como normal el crecimiento en superficie, innecesario y desmedido, de la ciudad; la depredación irresponsable del medio natural; la insuficiencia de todo tipo de equipamientos y servicios; la distancia agobiadora entre vivienda, trabajo y servicios; la congestión creciente de las vías; la polución descontrolada del aire, el agua y la tierra; la alarmante inseguridad ciudadana en el espacio público y privado y, por sobre todo, la inexistencia de entes públicos con atribuciones y responsabilidades en estas materias.
Llamamos a todos a quienes hemos alertado, a unirnos en una gran movilización que, a través de actos públicos y de contrapropuestas seriamente estudiadas, detengamos el proceso en marcha y exijamos se sometan a un cuidadoso debate público y posterior decisión nacional las graves materias en juego.
Por Movimiento de Arquitectos y Urbanistas del Colegio de Arquitecto de Chile.
Germán Bannen,
Ramón Delpiano,
Jorge Domeyko, Jonás Figueroa,
Patricio Hales,
Jaime Márquez,
Gabriel Rosemblat,
Pablo Vigneaux.

20 julio 2006

LOS PERMISOS DE EDIFICACIÓN EN ALTURA EN ÑUÑOA ESTARÍAN VICIADOS


Se informa que el 20 de julio del presente se hizo público, en el diario Las Ultimas Noticias, que Carlos Frías, Director de Obras municipales de Ñuñoa, habría otorgado en forma sistemática, permisos de edificación en altura en forma viciada en esta comuna, pues aplicó instructivos emanadados de la Seremi Metropolitana de Vivienda y Urbanismo, no obstante que según Luis Eduardo Bresciani, Jefe de la División de Desarrollo Urbano del MINVU, sotuviera en ese medio que lo restrictivo está por sobre lo permisivo, por lo tanto en el caso de Ñuñoa es la ordenanaza local la que debió ser aplicada y no la general.
Esto significaría que se debería exigir la inmediata paralización de faenas de todas aquellas obras en altura en Ñuñoa aprobadas bajo esta lógica, para su revisión ante la Contraloría General de la República, y en caso de comprobarse dichas irregularidades, el Director de Obras debería a su vez ser sometido a un estricto sumario interno por su posible responsabilidad en los graves daños a la propiedad privada de los vecinos, así que a su integridad física y moral, lo que debería dar lugar a indemnizaciones monetarias que reparen en parte estos atropellos.

Entrevista en programa Ciudadano Zero de Radio Zero

Conduce : Angel Carcavilla

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19 julio 2006

Construcciones en Ñuñoa dañan residencias ya establecidas

(c) Canal 13, 19 de Julio de 2006

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14 julio 2006

¿Has escuchado la canción de los barrios asesinados, cuando cae la tarde en Santiago?

Lo que escuchó Ulises

¿No han escuchado los alcaldes, los seremis de Vivienda, las inmobiliarias la canción de los barrios asesinados?

Por Cristián Warnken
El Mercurio.Jueves 13 de julio de 2006


Yo los he escuchado llorar, como lloran los niños o jóvenes a los que alcanzó una muerte prematura y absurda. Lloran con desgarro en esquinas vacías o rotas, su lamento nace desde el fondo de calles que cambiaron de nombre, y se alza como un coro griego frente a las frías fachadas de edificios nuevos y limpios de pasado.

Camina una tarde cualquiera por Providencia, Ñuñoa, Vitacura, Santiago o Las Condes, intenta recuperar los momentos que viviste cuando niño o joven, detente en el lugar donde el olor a pasto recién cortado unido a la sonrisa de una Beatriz de tu cuadra te hizo creer un día, hace tantos años, que la felicidad estaba a la vuelta de la esquina.

Entonces, cuando ya no encuentres ni su casa, ni la tuya, ni el árbol donde escribiste su nombre y el tuyo con tu primer cortaplumas, y no puedas ya oler ni ver tu pasado (que es, tal vez, lo único real que te va quedando), entonces escucharás la canción de los barrios asesinados.

Se te alojará en el centro de tu pecho, te darán ganas de llorar y gritar, frente a un edificio igual a miles de edificios que se levantan todos los días, como por arte de magia negra, en Santiago, un edificio que tú sabes envejecerá mal y que vino a ocupar, con la prepotencia de un invasor, "tu" esquina, tu infancia.

¿No han escuchado los alcaldes, los seremis de Vivienda, las inmobiliarias voraces, la canción de los barrios asesinados? En sus cómodos escritorios firman y firman permisos de construcción, que van demoliendo todo pasado que se les cruce por delante, como si quisieran deshacerse de nuestras odiseas de barrio, de nuestras pandillas sagradas, de todo lo que nos dio fuerza un día para salir -como Ulises- a conquistar el mundo.

Mañana, nuestros nietos nos tomarán de la mano y nos preguntarán desesperadamente: "¿Cuál era la casa donde viviste, tata? ¿Dónde viste por primera vez a la abuela Beatriz?". Entonces, les diremos: "Ya no están esos lugares, solo siéntate aquí conmigo a escuchar la canción de los barrios asesinados; es-tos edificios que ves son las lápidas que la usura colocó sobre nuestros jardines muertos...".

El Ulises de Homero, o el más moderno de Joyce, o de Paul Auster, sabían que, si volvían, encontrarían a Itaca o Dublín o Brooklyn más o menos como los habían dejado. Y que sus viejas ciudades o barrios eran tal vez más pobres, menos vistosas, más grises que las que habían conocido en sus largos periplos, pero a ellos podían volver como un perro herido vuelve al lugar donde nació, a marcar su territorio.

Pero Ulises ya no podrá volver aquí, porque no habrá un "aquí". Santiago será recordada como la ciudad que liquidó su futuro por asesinar su pasado.Telémaco no sabrá dónde vive su padre, Penélope habrá vendido su alma a la inmobiliaria "Hades" y no querrá saber nada de viejos amores de barrio ("¡Con la plusvalía que hay!"). Su fiel perro Argos enloquecerá buscando calles que se borraron del mapa. ¿Hay algo más triste que un perro buscando un lugar que ya no existe?

Con la mirada perdida frente a una esquina arrancada de cuajo (la de la Plaza Las Lilas, por ejemplo), Ulises Santiago será el último habitante que escuche -entre los ruidosos cantos de sirenas y alarmas- la canción de los barrios asesinados. Después, todo será olvido.

11 julio 2006

El Alcalde Sabat ha respondido a los vecinos de Ñuñoa???...

Con carta del 5 de julio y entregada por mano solo el 11 del presente, el alcalde Sabat responde a la carta que le dirigieran los vecinos que asistieron a su audiencia pública del 21 de junio, a cupo cerrado de 50 personas. En dicha carta inquirimos al alcalde dar curso a los compromisos contraídos por la mayoría de sus concejales y por él mismo con respecto a parar ya el desastroso diagnostico que se hiciera de la situación que hoy vive Ñuñoa a causa de la indiscriminada irrupción del negocio inmobiliario en la comuna.

Esta es parte de la carta del alcalde, que no responde de ninguna manera a lo que le solicitamos los vecinos y a cambio de ello intenta justificar lo injustificable, quedando al descubierto cuales son los preceptos que mueven su accionar:

..."Es verdad que ello (el crecimiento inmobiliario) ha traído muchos vecinos. Todo cambio, toda evolución, todo proceso conlleva situaciones no deseables pero que son lamentablemente parte de este. Es responsabilidad incuestionable de las autoridades conducir e incentivar el crecimiento y el desarrollo, pero también lo es mitigar los efectos que estos procesos traen aparejados"...

Se preguntarán qué entiende este alcalde por "crecimiento y desarrollo", ¿hacer acaso tabla rasa con lo existente y producir un recambio poblacional? en suma ser el artífice de otra comuna, con una nueva cara y colonos recién llegados? me huele a conocido el experimento...

¡¡¡BASTA YA DE EUFEMISMOS ALCALDE,
USTED PUEDE Y DEBE
PARAR LA MASACRE URBANA DE ÑUÑOA!!!

10 julio 2006

GOBIERNO CIUDADANO

Ángel Carcavilla
La Nación Domingo 9 de julio 2006
A Sabat, que por supuesto no vive en Ñuñoa, le importa poco el malestar de quienes no entendemos su paradójica concepción del progreso. Sin embargo, surgió un grupo que no está dispuesto a entregar la historia de sus vidas ni a venderse a las grandes constructoras.


Hace un tiempo aproveché mi columna para dirigirme a Pedro Sabat, el chacal de la picota, como le llamamos en el barrio, y descargarme por las seis grúas que invaden el cielo de mi habitación y los camiones de carga que interrumpen mi siesta. Obviamente, el alcalde, que por supuesto no vive en Ñuñoa, le importa poco el malestar de algunos alienados que, claramente, no entendemos su paradójica concepción del progreso. Sin embargo, algo muy grato ocurrió. Un grupo autodenominado Red Ciudadana de Ñuñoa, que ha demostrado un nivel de organización vecinal absolutamente ejemplar, no está dispuesto a entregar la historia de sus vidas ni a venderse a las grandes constructoras.
La Red Ciudadana, que el alcalde ha calificado como un grupo de “pungas”, es brava y está usando todos los medios para defender su derecho a vivir con calma y salvar una comuna apacible y gentil. Entre los dirigentes vecinales está la arquitecta Verónica Adrián (que vivió en carne propia la devastación, cuando dos inmensas torres en construcción socavaron los cimientos de su casa) lidera este movimiento y nada la atemoriza cuando se trata de escudar sus derechos y el de los miles de vecinos que están en contra de este sacrificio urbano. Una completa red de mails y panfletos informan diariamente sobre todo lo que está pasando, además de protestas masivas, que incluyen velatones y encadenamiento en las rejas de antiguas y emblemáticas mansiones a punto de ser demolidas, como la casa palaciega de Irarrázaval 849, y todo tipo de cánticos y consignas de última generación que cada sábado a las doce del día se estrenan en Plaza Ñuñoa.
Las acciones del movimiento pretenden dejar en evidencia que no es otro que el alcalde Sabat, quien insiste en culpar a la planificación gubernamental, el que promueve la destrucción de Ñuñoa a través de su plan regulador permisivo, el que fomenta la edificación en altura a cualquier costo.
Sabat insiste que no está entre sus planes convertir a Ñuñoa en una comuna de edificios, incluso dijo en Radio Cooperativa que habría que estar enfermo de la cabeza o ser idiota si quisiera edificios. Si hay construcciones en altura, dijo, es porque la ley las permite. Las acciones realizadas por la agrupación han obligado al alcalde a incorporar urgentemente el tema del plan regulador comunal en su agenda, y le exigen el congelamiento inmediato de los permisos de edificación en altura. Seis de los ocho concejales de la comuna comprometieron su palabra y apoyan las demandas de los vecinos. Éstos son: Danae Mlynarz (PS), Pablo Vergara (PPD), Jaime Hales (PDC), Gerardo Monckeberg (UDI), Andrés Zahri (RN) y Claudia Vera (RN).
El alcalde está tan indignado con los “pungas” que están arruinando su proyecto inmobiliario, que hace unos días respondió encolerizado que él no aceptaba presiones, que tenía las facultades legales para resolver qué hacer y que, si era necesario, se pintaría la cara, como dijo Bachelet, para defender su gestión. Me encanta lo que está provocando la Red Ciudadana de Ñuñoa. La fuerza y unidad que ha detonado entre los vecinos. Me imagino que a esto se refería Bachelet cuando anunciaba que este sería un Gobierno ciudadano.